Uno de los talones de Aquiles presentes en el desarrollo de las labores de limpieza y desinfección en una industria alimentaria es la necesidad de contar con un personal lo suficientemente cualificado y adiestrado.
La limpieza y desinfección de instalaciones y equipos es una partida muy importante de gasto que influye en la cuenta de resultados de la empresa. Por tanto, se deben planificar las tareas con dos objetivos muy claros:
Eficacia: Se deben obtener los resultados adecuados, para ello, las tareas deben realizarse de la forma más correcta, utilizando protocolos adecuados, con medios materiales y humanos
Eficiencia: Se deben obtener los resultados esperados con el mínimo posible de recursos, es decir, reducir todo lo posible, sin perder eficacia, tanto de recursos humanos, como materiales necesarios.
Por tanto, debemos considerar que el personal de limpieza, debe cumplir una serie de requisitos:
Formación:
Debe estar formado y cualificado según normativa en Prevención de Riesgos Laborales, atendiendo a una evaluación de riesgos presentes en las instalaciones y en función de las labores a realizar. De la misma forma, debe estar formado en el manejo de equipos de limpieza y en el uso de detergentes y desinfectantes.
Planificación:
La planificación de la limpieza y desinfección implica que, desde la Dirección de la industria, debe establecerse una programación de las labores de limpieza y desinfección, y teniendo en cuenta la frecuencia de dichas labores, asignar el personal necesario para llevarlas a cabo.
Equipo de trabajo:
En la industria alimentaria debe constituirse un equipo de personal dedicado a la limpieza que contemple tanto a los operarios y operarias que realicen las labores de manera efectiva, como la figura del supervisor de limpieza, es decir, la persona encargada de realizar una revisión de las labores realizadas, y en el caso de no haber sido eficaces, implementar las correspondientes medidas correctoras.
Motivación:
Las labores de limpieza y desinfección son las más ingratas y menos reconocidas, pero no por ello, menos importantes. Se debe motivar a los operarios y operarias de limpieza a que realicen de forma eficaz y eficiente sus funciones, y para ello, se les debe inculcar desde el inicio la cultura de la seguridad alimentaria, favorecer la estabilidad en el puesto de trabajo, así como el reconocimiento económico adecuado por parte de la empresa.
